Términos confusos relacionados con la Atención a la Diversidad

Cuando te dicen que en clase tienes un alumno con Necesidades Educativas Especiales, es normal que te asalten mil dudas. En este post vamos a intentar aclarar el significado de muchos términos que oirás, leerás y que deberás utilizar, para aclarar a qué se refiere cada uno y evitar un mal uso de los mismos. Dominar estos términos es fundamental si queremos ser correctos a la hora de tratar estos temas, evitando así confusiones e incluso ofensas.

En primer lugar, adelantar que, bajo el marco legal que nos ampara actualmente, lo correcto no es hablar de Educación Especial sino de Diversidad, pues nuestro alumnado es diverso, cada alumno es único y todos ellos pueden requerir una especial atención en algún momento de su vida o en áreas concretas, estén o no diagnosticados por un médico o psicólogo. Por lo tanto, Educación Especial no, Atención a la Diversidad, sí.

¿Qué profesionales hay detrás de un ACNEE (Alumno Con Necesidades Educativas Especiales)? De manera muy resumida, antes de que ese alumno llegara a ti, ha ocurrido lo siguiente: primero un médico ha descrito el trastorno que padece, es decir, ha dicho qué le pasa. Después, el Centro Base que le corresponde a la familia ha establecido su discapacidad, indicando cuánto incide ese trastorno en sus capacidades. Más tarde, el orientador del centro ha establecido unas necesidades educativas especiales para el niño, donde explica qué necesita para poder aprovechar al máximo el servicio educativo al que tiene derecho.

La Educación Especial ha pasado por distintas fases a lo largo de la historia. Brevemente explicaré cada una para así poder empezar a identificar algunos términos:

– Hasta el s. XIX el concepto que existía hacia este colectivo era el de EXCLUSIÓN, lo que implica que estas personas eran excluidas de la educación completamente, pues se creía que no eran capaces de sacar provecho del sistema educativo.

– Entre los s. XIX y XX este concepto cambió por el de SEGREGACIÓN. Todos los niños tenían derecho a la educación, pero los profesionales se centraban en el déficit de ciertas personas para realizar programas educativos especiales con un marcado carácter rehabilitador, al margen de la educación general, pensando que de esta forma mejorarían su déficit. Aunque este concepto ya no se utiliza en España porque implica una marginación, creo que aún subyace en las actuaciones de algunas personas.

– A partir de 1960 se empezó a hablar de INTEGRACIÓN: las personas con necesidades educativas especiales se integran en el sistema educativo general y se establece una serie de actuaciones para garantizar que puedan acceder a los aprendizajes, y no vulnerar así un derecho constitucional. Se entiende que los alumnos van al colegio a aprender, y se trabaja para que así sea.

– A partir de 1990, el término que se utiliza para explicar la situación de este colectivo dentro del sistema educativo es el de DIVERSIDAD. La manera en la que se trabajaba desde el enfoque de integración no estaba siendo efectiva, por lo que surge la necesidad de cambiar el enfoque para señalar que educar en la diversidad es dar a cada alumno lo que necesita.

Es probable que no se entienda bien la diferencia entre integración y diversidad. Integrar significa tener dos grupos diferenciados y desiguales (alumnos con discapacidad y alumnos sin discapacidad), y acoger al grupo con menos oportunidades en el grupo denominado “normal”, modificando para ello metodologías, currículo, instalaciones, etc. Atención a la diversidad está por encima de todo eso, y da por hecho que la escuela es para todos y que cualquier cosa que se haga en el centro educativo debe ser accesible para cualquier alumno, por lo que ya no es necesario incluir a nadie en ningún sitio ni modificar nada, pues todo lo que se elabora ya es válido para la totalidad del alumnado. Quizá con un ejemplo pueda explicarme mejor. Veamos:

– En una clase de 2º de Primaria tenemos un alumno con Síndrome de Down (SD) que necesita un calendario visual de las actividades del día para poder establecer un orden de acción, conocer la secuencia de actividades que va a seguir y controlar así su comportamiento en función del programa, mejorando su autonomía. Desde un enfoque integrador, la mayoría de maestros elaboraría dicho calendario en el mes de octubre o noviembre, y lo utilizaría de manera directa con el alumno con SD, sintiéndose muy satisfecho porque ese alumno comprende qué actividad le toca hacer después y sabe qué tiene que hacer para prepararse. Desde un enfoque de atención a la diversidad, ese calendario existiría en todas las aulas de Ed. Infantil y Ed. Primaria, y se usaría con todos los alumnos desde el primer día de clase de manera rutinaria, pues se trata de un recurso que también es muy útil con todo el alumnado para que sean capaces de organizar el día, trabajar la secuenciación temporal, adelantar acontecimientos, recordar las etapas de la jornada, etc., además de tratarse de un material que específicamente ayudaría a otros alumnos con discapacidad y alumnos con déficit de atención, alumnos dispersos, inmaduros, inseguros, etc.

Además de “exclusión”, “segregación”, “integración”, “inclusión”, y “atención a la diversidad”, existen otros cuatro términos que también provocan confusión: “enfermedad”, “deficiencia”, “discapacidad” y “minusvalía”. Según la Clasificación Internacional de Deficiencia, Discapacidad y Minusvalía publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad produce deficiencia, la cual puede provocar directamente minusvalía o previamente discapacidad, que puede acabar también en minusvalía.

ENFERMEDAD: es una alteración de la salud.

DEFICIENCIA: es una pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o de la anatomía (anormalidades del cuerpo, de la apariencia o de un órgano).

DISCAPACIDAD: debido a una deficiencia, se produce una restricción o ausencia de la capacidad de realizar una actividad de manera normal.

MINUSVALÍA: es una situación desventajosa para la persona, como consecuencia de una deficiencia o una discapacidad, que limita o impide desempeñar un rol normal en la sociedad. Depende de la interacción entorno-persona.

Una de mis profesoras en la universidad me aclaró las dudas sobre la diferencia entre estos términos con estos dos ejemplos:

Una persona miope tiene una enfermedad, miopía, que altera su salud. Tiene, por tanto, una deficiencia, pues sus ojos no son capaces de ver correctamente en la distancia. Sin embargo, esa deficiencia no le provoca discapacidad, pues al llevar gafas no se le restringe su capacidad de ver de manera normal, ni tampoco le provoca una minusvalía, pues el llevar gafas no le sitúa en una situación desventajosa dentro de la sociedad, pues no le impide desempeñar su rol social.

Otro ejemplo sería el del físico británico Stephen Hawking, quien ya siendo estudiante de postgrado en la universidad, comenzó a desarrollar los síntomas de la esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad motoneuronal que ha paralizado casi la totalidad de su cuerpo. Es evidente que este hombre tiene una enfermedad que le provocó una deficiencia y ésta a su vez una gran discapacidad, pero no consideraríamos que es un minusválido, ya que su situación nunca fue ni es desventajosa socialmente, ni le ha limitado poder desarrollar su rol social de manera normal (se ha casado dos veces, tiene tres hijos, éxito de ventas de sus publicaciones, trabajó como profesor de universidad hasta su jubilación, tiene numerosos reconocimientos a nivel mundial y sus recursos económicos le permiten pagar a alguien que le ayude a salir de su casa cuando él quiera y viajar dónde y cuándo quiera).

Sin embargo, una persona con una discapacidad mucho menor que Stephen Hawking, que viva en un tercer piso sin ascensor, que necesite una silla de ruedas para poder moverse y que no tenga a nadie que le cargue para utilizar las escaleras hasta la calle ni pueda pagar un servicio que le acompañe, no podrá salir a la calle durante años, y su minusvalía será mucho más acusada.

Para más información sobre estos temas, podéis leer el Informe Mundial de la OMS sobre Discapacidad en:

http://www.who.int/iris/bitstream/10665/75356/1/9789240688230_spa.pdf